noviembre 16, 2008

Lecciones de un taxista


Hace años que vivo en esta ciudad pero contadas veces he tomado un taxi, más aún sola. Conozco las reglas básicas de tomar un taxi como por ejemplo no abrir ni cerrar la puerta uno mismo porque el taxista lo hace. Sí, a veces se baja del taxi para abrir-cerrar la puerta y otras lo hace desde adentro con algún botoncito. Tampoco puedo regatear el precio porque tienen taxímetros (que a veces van más rápido que el taxi! que horror!). Pero una noche que tuve que venirme sola aprendí una lección más, de esas que nadie me había enseñado.

Era sábado casi media noche ya no habían buses, había perdido el último tren de conexión a mi casa así que no me quedaba otra que tomar un taxi. Por un momento pensé en regresar caminando, total, sería un buen ejercicio y así bajaría la suculenta cena que había tenido un rato antes con los amigos. Pero hacía mucho frío, estaba muy cansada para caminar 30-40 minutos a casa y encima estaba toda disfrazada de niña linda. Lo único que quería en ese momento era llegar a casa y tomar un baño calentito para después dormir como un angelito...

Miré la billetera, ufff... todavía tenía dinero suficiente para el taxi. Me paré en una esquina y empecé a tratar de parar un taxi. Levantaba mi manito y nada!... Como no distinguía si las luces que venían eran taxis o cualquier carro, yo sólo levantaba mi manito y la agitaba rápidamente (hey! hey!...yuuujuuuu!... hey!). Pero todos los taxis que veía pasar estaban llenos! Habrían pasado 15 minutos y no podía encontrar un solo (maldito) taxi!... Empezaba a preocuparme porque en ese tiempo ya habría estado a la mitad del camino a casa si hubiera ido a pie... diablos! Yo seguía ahí paradita, congelándome de frío un sábado a media noche cuando, de pronto y sin levantar mi manito, veo que un taxi en el carril de enfrente da una vuelta en U y viene a recogerme. Por fin, qué suerte!-- pensé.

Me subí al taxi, saludé al conductor y le pedí que me llevara a mi casita. En el camino veniamos conversando y me dijo que 10 minutos antes me había visto en esa esquina y por eso había regresado a ver si todavía estaba ahí. Ay!--dije-- qué suerte... y le agradecí. Yo le venía contando del problema de perder el último tren y bla, bla, bla.... Cuando llegamos a mi casa, me dice cuánto era el total a pagar y pregunta si quería un recibo. Bueno ya estaba en casa, pensé, así que le dije que no necesitaba el recibo, le entregué el dinero y me estaba bajando del taxi. En ese mismo momento, el taxista me detuvo y me dijo que siempre debo pedir recibo porque es la única manera de identificar al taxi por si olvido algo en él. Incluso me advirtió que antes de subir al taxi avise al taxista que voy a querer un recibo porque algunos "malos taxistas"-- como él mismo los llamó-- no dan recibos. Nunca me había puesto a pensar en eso. Luego me confesó que su esposa también era extranjera y que por eso me decía estas cosas...

En las pocas veces que he tomado taxi en Kioto me han invitado caramelos, otras veces hemos tenido descuentos especiales porque alguien en el grupo vestía kimono pero es la primera vez que me aconsejaban lo de los recibos... tan simple, pero tan útil.

9 comentarios:

Carlos Zeballos dijo...

Sí, los taxistas japoneses son lo máximo. Algunos incluso te aceptan pagar con tarjeta de crédito.
Lo malo es que no pueden más de 4 pasajeros en un taxi, aquí no vale eso de que somos flacos y entran 8 en un tico...

Pilarcita dijo...

Aceptan tarjeta? Uy! que alivio, porque hay dias (en realidad muchos dias!) en que mi billetera tiene mas cupones de descuento que dinero !... jajaja

Si, ni haciendole ojitos a los tios nos dejaron subir uno mas!...pina!

Kana dijo...

Pilarcita: No sabía que en Perú se regateaba el precio.
Sí, es cierto, el contador de los taxi japoneses corre más rápido que el taxi, pero ya estaba acostumbrado por Argentina.
Dos o tres días en la semana iba a la casa de mi novia y como era tarde tenía que tomar taxi porque no había un simple bus. Todo un prespuesto.
Lo que me gustaba era que podía pagar con billete de 10 mil yenes. ¡Aquí en Argentina nunca tienen cambio! Sin embargo aquí dan recibo (si uno lo pide), ¡pero ojalá en Argentina los taxistas fueran malos por no dar recibo!

Cloud Strife dijo...

Jejeje, siempre se aprende algo nuevo. Solo tome taxi 1 vez en Japón xq me sentía fatal y solo quería descansar.

X cierto, a q te refieres que "estabas disfrazada de niña linda", si siempre estas linda xD

Pilarcita dijo...

Kana: Ay! si, en Peru antes de tomar un taxi tienes que acordar el precio y por supuesto regatear...
Igual que a ti me parece una maravilla poder pagar, no solo en el taxi sino en cualquier sitio, con billetes grandes si no tengo mas pequenos y que no me digan queno tienen cambio!... En Peru, si no tienen cambio no te aceptan la compra! puedes creer!...

Cloud:Ay! tu siempre tan galante...jajaja... vas ha hacer que me sonroje!...jajajaja

Julián dijo...

Creo que tiene razón con lo de los recibos. Cierta vez cuando un taxista me dió mi vuelto, me faltaban 100 yenes; como sabemos, ellos hacen 20 chequeadas antes de darte tu vuelto, y no es que 100 yenes me van a hacer pobre ni a él rico, como dicen en Lima, pero se de burló mi confianza. En fin, saludos para su family...

Pilarcita dijo...

Julian: jajaja... te acordaste de toda su parentela!...jajaja

Anónimo dijo...

Sí... y no es que su madre sea una ****, pero el es uno de sus hijos.
Julian.

Anónimo dijo...

a si, y soy gay ^^
Julian.